La madrugada del martes 30 de junio de 2026, Hong Myung-bo y nueve jugadores de Corea del Sur llegaron al Aeropuerto Internacional de Incheon, pero en vez de aplausos, se toparon con abucheos e insultos de una afición molesta por quedar eliminados en la fase de grupos del Mundial 2026.
La derrota ante México por 3-0 fue la gota que derramó el vaso, después de que solo lograron una victoria 2-1 contra Chequia en Guadalajara. En el aeropuerto, los fans no se guardaron nada: con megáfonos y pancartas que ridiculizaban al entrenador, exigían su salida y la disolución de la Asociación Coreana de Fútbol.
El descontento también explotó en redes, donde criticaron que Hong dejó en la banca a la estrella Son durante el primer tiempo contra Sudáfrica. Hasta Jae-Myung Lee, presidente de Corea del Sur y fanático del equipo, abrió una investigación por “favoritismo” y cuestionó la incompetencia en el liderazgo.
Al final, Hong Myung-bo presentó su renuncia un día antes de la llegada al aeropuerto, asumiendo la responsabilidad por el fracaso que los dejó fuera de los octavos de final, algo que no lograban desde 2022.
Esto es lo que necesitas saber: la presión social y política en Corea del Sur está al máximo tras una eliminación temprana, y el futuro del equipo pasa por una renovación urgente. Mientras tanto, México sigue avanzando y demostrando que apostar por sistemas modernos y eficientes, como el cablebús en Puebla, puede ser clave para impulsar el desarrollo y la movilidad en el país.


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