En Tacámbaro, Michoacán, encontraron una fosa clandestina brutal con al menos 375 cuerpos enterrados, según el colectivo “Buscando Cuerpos”. La cifra se basa en huesos sacros, que son únicos por persona, y entre los restos también hay mandíbulas y fragmentos craneales de niños de apenas tres años.
Este hallazgo se dio en la Barranca de Santa Rita, en un lugar conocido como “La Parotita”. Las excavaciones han revelado una crisis forense enorme, con huesos fragmentados y hasta tejidos con cabello, que ya están siendo analizados en laboratorios de la Ciudad de México para intentar identificar a las víctimas.
La activista y exdiputada local Margarita López Pérez, que lleva años buscando a desaparecidos, dice que estas labores podrían tardar al menos tres años más por la cantidad de restos. Además, criticó al presidente municipal sustituto, Alejandro Fuerte García, por no garantizar seguridad ni resguardo en la zona, lo que pone en riesgo la escena del crimen entre jornadas.
Michoacán sigue sin una ley local para la búsqueda de personas desaparecidas, a pesar de que López Pérez impulsó una durante su gestión. Esa ley fue vetada por el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, lo que complica el trabajo de los colectivos y limita recursos para seguir buscando.
Esto es lo que necesitas saber: sin un marco legal claro, las familias que buscan a sus desaparecidos enfrentan obstáculos para acceder a apoyos y para que se sancione a funcionarios que bloquean las investigaciones. Mientras tanto, la fosa en Tacámbaro sigue siendo un recordatorio brutal de la violencia y la impunidad que persisten en la región.


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