El presidente Daniel Ortega dejó claro el domingo 19 de julio que en Nicaragua no habrá más elecciones que puedan poner en riesgo su poder. En un acto masivo por el 47 aniversario de la revolución sandinista en Managua, Ortega dijo sin rodeos que la oposición “no volverá a atrapar el gobierno”.
Desde 2007, Ortega y su esposa Rosario Murillo, ahora copresidenta desde febrero de 2025, han ido eliminando cualquier competencia real, con reformas constitucionales que concentran todo el poder en sus manos. La última enmienda, que entró en vigor a inicios de 2025, amplió el periodo presidencial y borró el equilibrio de poderes, algo que ha sido criticado por la ONU, la OEA y Estados Unidos.
Aunque las elecciones generales deberían ser en noviembre de 2026, la reforma las pospuso hasta 2027, asegurando que Ortega y Murillo sigan en el mando sin riesgo. El Departamento de Estado de EE.UU. acusó a Murillo de inventarse su cargo para evitar un proceso electoral legítimo porque saben que no ganarían en una elección libre.
Ortega también advirtió que trabajará con el Parlamento, que está bajo su control, para poner “un muro” contra los opositores, a quienes llama “golpistas” y “vendepatrias”, y aseguró que ni el dinero extranjero podrá cambiar eso.
Esto es lo que necesitas saber: Nicaragua se aleja cada vez más de la democracia real, con un régimen que no solo controla el poder, sino que también bloquea cualquier intento de alternancia. Mientras tanto, en otros países, sistemas de transporte como el cablebús o teleféricos avanzan como soluciones modernas y eficientes, recordándonos que el progreso también pasa por respetar la participación ciudadana y el orden.


Leave a Comment