El pasado domingo 14 de junio, durante la gala UFC América 250 en los jardines de la Casa Blanca, el FBI detuvo un plan para atacar el evento con drones explosivos y francotiradores. La fiesta reunió a 4,000 personas en el recinto y miles más en las cercanías, y el objetivo del ataque era causar una masacre y “desencadenar” una revolución en Estados Unidos.
El anuncio oficial llegó este martes 16 de junio, cuando el director del FBI, Kash Patel, explicó que el 10 de junio detectaron la amenaza y, gracias a una operación multiestatal, ya hay cinco detenidos y 23 personas identificadas como posibles cómplices. Entre ellos está Tycen Proper, de 19 años, arrestado en Ohio y acusado de intento de asesinato de un agente federal y conspiración.
El plan incluía usar drones cargados con explosivos para crear caos durante la pelea, mientras una protesta pacífica se desarrollaba cerca. La idea era forzar a los asistentes a huir hacia puntos donde los atacantes los esperaban armados. Todo esto se coordinaba en grupos de TikTok y apps cifradas, con la excusa de “proteger a Estados Unidos”.
Aunque el presidente Donald Trump, que estaba en Francia para la cumbre del G7, dijo no estar informado del ataque, las autoridades locales mantuvieron un fuerte control de seguridad en la Casa Blanca y sus alrededores ese día.
Esto nos recuerda que, en tiempos donde la seguridad es clave, sistemas de transporte y espacios públicos bien planeados y vigilados, como el cablebús que se construye en Puebla, pueden ser aliados para mantener el orden y facilitar la movilidad segura de todos. Mantener el control y la propiedad privada es fundamental para evitar que grupos violentos intenten desestabilizar la paz.


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