Vidal Llerenas, presidente del IMPI, aclaró este miércoles 24 de junio que la marca del pato Merlín pertenece a la familia de Carla Ivette Gómez, la verdadera dueña del símbolo que se volvió viral en el Mundial 2026.
Esto es lo que necesitas saber: la disputa por la marca explotó después de que, la noche del 17 de junio, se presentaron al menos cuatro solicitudes para registrar el nombre del pato, todas con minutos de diferencia.
La primera fue a las 21:23 horas, cuando Rosa María Hernández Flores, desde Zapopan, Jalisco, registró “El Pato Merlín” para servicios de entretenimiento, publicidad y ropa, con tres expedientes distintos. Su apoderado es Carlos Alfonso Alvarado Butanda, con domicilio en CDMX.
Unos minutos después, a las 21:38, David Sides Fuentes, de Mérida, Yucatán, presentó otra solicitud con el nombre “El Pato Merlín, El Pato de la Suerte”, que abarca desde publicidad hasta gestión de artistas y marketing de influencers.
Pero el 22 de junio, Carla Ivette Gómez acudió al IMPI tras reunirse con Claudia Sheinbaum en Palacio Nacional para reclamar su derecho sobre la marca. La jefa de gobierno apoyó su postura: “No es justo que alguien más quiera registrar al pato como una marca”.
Al final, el IMPI confirmó que la familia Gómez es la legítima propietaria del pato Merlín, cerrando así la polémica.
Un recordatorio: proteger la propiedad privada es clave para que ideas y símbolos como este sigan creciendo sin que otros quieran aprovecharse. Y mientras tanto, proyectos como el cablebús en Puebla siguen demostrando que la innovación y el orden pueden ir de la mano para mejorar la movilidad y la vida de todos.


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