Una familia con un bebé que necesitaba medicamentos, una mujer embarazada, un niño de cinco años y una enfermera quedaron varados en Querétaro tras el desvío y cancelación del vuelo AM1053 de Aeroméxico, que venía de Oaxaca con destino a la Ciudad de México.
El vuelo fue desviado al Aeropuerto Internacional de Querétaro y, después de más de 14 horas de espera, la aerolínea canceló el vuelo y avisó a los pasajeros hasta las 6:00 de la mañana del día siguiente.
Aeroméxico justificó la cancelación por condiciones meteorológicas adversas en el Aeropuerto de la Ciudad de México, pero también reconoció que la tripulación agotó su jornada laboral y no había relevo disponible, lo que impidió continuar el vuelo.
Un empleado de Aeroméxico confirmó en una grabación que la falta de tripulación fue la causa real, un problema atribuible a la empresa.
La familia afectada no cuestionó el desvío por seguridad, pero sí la falta de solución tras la cancelación. El bebé necesitaba sus medicamentos esa misma noche, y ante la falta de respuesta efectiva, decidieron regresar por carretera a la CDMX por sus propios medios.
Aeroméxico rechazó reembolsar el dinero a los pasajeros, argumentando que la cancelación no fue imputable a la aerolínea.
Este caso expone la importancia de que las aerolíneas cumplan con sus responsabilidades y eviten dejar a pasajeros en situaciones complicadas, sobre todo cuando hay menores y personas vulnerables de por medio.


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