Desde el 5 de marzo, el pozo de gas Krem-1 de Pemex en Las Choapas, Veracruz, no para de soltar gas y arder sin control real. Ya van más de 130 días y la bronca sigue: vecinos reportan problemas de salud como dolores de cabeza, náuseas y hasta problemas para dormir por el ruido constante. Además, sus cultivos, árboles y ganado están muriendo, afectando su chamba y vida diaria.
Mientras tanto, Pemex dice que está trabajando para controlar la situación y que los niveles de contaminación están dentro de lo permitido, pero la realidad en la zona pinta otra cosa. Organizaciones como la Alianza Mexicana contra el Fracking alertan que la fuga sigue activa y que el daño ambiental y social se agrava con el tiempo.
Este caso volvió a poner sobre la mesa el debate del fracking, esa técnica polémica que usa mucha agua y químicos para sacar gas y petróleo, y que puede traer más riesgos de contaminación y fugas si no se controla bien.
Los pobladores de Las Choapas siguen esperando que Pemex ponga fin a esta emergencia que ya lleva más de cuatro meses y que tiene a toda la comunidad al límite.


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