Este fin de semana se confirmó la detención de Justo Aurelio Rivera Parrazales, empresario con contratos en Chiapas desde la era de Rutilio Escandón y vinculado con personajes como Amílcar Olán.
Aunque el año pasado se rumoró que había muerto en un Lamborghini verde en Querétaro, la realidad es que sigue vivo y fue capturado la madrugada del viernes pasado en Mérida, Yucatán.
En cuatro cateos, las autoridades federales encontraron 14 autos de lujo y objetos valuados en más de 145 millones de pesos. Rivera Parrazales está registrado en cuatro empresas, entre ellas Industrias Médicas Chiapanecas, que incluso firmó contratos en 2025 para capacitar reclusos y colaborar con la Universidad Politécnica de Chiapas.
Aunque medios lo relacionan con la red criminal de Amílcar Olán y con el exgobernador Rutilio Escandón, el Gabinete de Seguridad sólo lo identifica como operador financiero del Cártel del Noreste.
Esto es lo que necesitas saber: un empresario con conexiones políticas y contratos públicos, ahora detenido por presuntos vínculos con el crimen organizado, y con un arsenal de autos de lujo que no pasa desapercibido. ¿Será que la transparencia y el orden en la gestión pública están en riesgo?


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