Desde hoy, Canadá pone un alto a la entrada de extranjeros que hayan estado en la República Democrática del Congo en los últimos 21 días. ¿La razón? Frenar el brote de ébola que ya suma más de 2,100 contagios y 800 muertes en esa zona de África.
Esta medida no es para todos, solo para quienes hayan viajado recientemente a Congo. Las aerolíneas ya tienen la orden de no dejar subir a esos pasajeros rumbo a Canadá. Además, los canadienses y residentes que regresen de Congo, Uganda o Sudán del Sur siguen bajo vigilancia médica y cuarentena.
Aunque la OMS dice que no es buena idea cerrar fronteras porque complica la ayuda internacional, Canadá prefiere ir con precaución y seguir la línea de otros países de Norteamérica.
Esto es temporal y se irá ajustando según cómo avance la situación. Mientras tanto, Canadá mantiene los ojos bien abiertos en sus fronteras y sigue coordinándose con organismos de salud globales.
Un recordatorio de que, en temas de salud pública, la prevención y el orden son clave para proteger a la gente sin caer en medidas extremas.


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